Trabajó vendiendo fritos para estudiar y hoy celebra su título de psicóloga

Katerine Arias, una joven de Sincelejo, se convirtió en ejemplo de superación al graduarse como psicóloga tras años de esfuerzo y sacrificio vendiendo fritos para costear sus estudios universitarios. Su historia se ha viralizado en redes sociales, donde cientos de personas han destacado su perseverancia, disciplina y determinación para alcanzar una de las metas más importantes de su vida.
Durante años, la joven combinó largas jornadas de trabajo vendiendo empanadas, carimañolas, patacones y papas rellenas con sus responsabilidades académicas. A pesar de las dificultades económicas y los desafíos que enfrentó en el camino, nunca se rindió y continuó luchando por su sueño de convertirse en profesional, demostrando que el trabajo honrado es una herramienta para salir adelante.
Hoy, con su título en mano, Katerine celebra el resultado de su constancia y esfuerzo. Su historia se ha convertido en un mensaje de inspiración para quienes trabajan y estudian al mismo tiempo, recordando que ningún oficio digno debe ser motivo de vergüenza y que los sueños pueden hacerse realidad cuando se persiguen con dedicación y fe.



